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Su origen se remonta a la antigua soka dantza (danza de cuerda), que se bailaba en corro, generalmente compuesto sólo por hombres unidos de la mano, o sujetando pañuelos, y formando una “cuerda”. Ha sido muy bailado con diferentes fines y por diferentes personas, por lo que ha ido recibiendo varios nombres, aunque actualmente se considera el baile tradicional aurresku cuando un único dantzari baila al son del txistu. Los pasos del complejo y bello baile son saltos, movimientos y levantamientos de las piernas del aurreskulari. Es el más típico y conocido de las treinta y seis danzas de las vascongadas.
El aurresku de honor es una danza tradicional vasca. Se baila en actos importantes como la llegada de los reyes o personas destacadas a la Comunidad Autónoma. También en bodas, inauguraciones, festejos… Sirve de homenaje, gracias a su elegancia y solemnidad. Hasta puede que se haya usado para empezar un cortejo. A los talentosos bailarines se les llama dantzari (bailarín en euskera) o aurreskulari (bailarín de aurresku). Este dantzari va vestido a la manera tradicional, con camisa y pantalón blancos, alpargatas también de ese color, txapela (boina en euskera) negra y gerriko (faja) verde.
El instrumento que acompaña al baile con su música se llama txistu (instrumento tradicional vasco de viento que se toca con una sola mano) y el tamboril con la otra mano, y al músico txistulari. La danza en sí está formada por cuatro partes: Aurrez-aurre (desafío), Esku aldatzea (pasamanos), Zortziko (contrapás) y Agurra (despedida).
Llegó a España en 1850 bajo el nombre de “polca alemana”, pero terminó llamándose chotis por su origen escocés. La danza se baila en parejas al son del organillo. El hombre se apoya sobre las puntas de los pies mientras la mujer se mueve alrededor, agarrada a la pareja, de forma que le haga girar, mientras camina dando pasos cruzados o en forma de ocho, hacia delante o hacia atrás. Un baile lento que demuestra la arrogancia de los chulapos y chulapas madrileños. Observar esta danza comiendo barquillos en la Pradera de San Isidro es una imagen inolvidable.
En España, el 15 de mayo es el día que se celebra San Isidro, el santo patrón de la Comunidad de Madrid. Para celebrar esta festiva fecha, las gentes de la capital se visten de chulapos y chulapas. Ellos se visten con pantalones en color negro ajustados y una camisa blanca bajo una chaqueta con chaleco a juego de estampado de cuadros en color negro y blanco, el clavel rojo en la solapa, unos botines negros, un pañuelo blanco anudado al cuello y la parpusa madrileña o la gorra de chulapo con la parte frontal achatada. Mientras, ellas se visten con un vestido ajustado hasta los pies, donde tienen un pequeño volante con detalles de puntillas y lazitos. Son de color vistoso y con lunares (muy pequeños) a contraste. Las chulapas visten un pañuelo triangular en color blanco en la cabeza y anudado al cuello, donde enganchan un par de claveles rojos o blancos. Para terminar, lucen el famoso Mantón de Manila sobre los hombros. Estos característicos trajes madrileños se pusieron de moda en el siglo XIX, y pocos saben que los trajes tradicionales madrileños son, en realidad, los trajes goyescos.
Un baile tan antiguo que sólo se puede especular su origen valenciano, puesto que “xotar” en valenciano antiguo era botar o saltar y debió pasar al castellano como “jota”. Al ser tan popular, hay diferentes variedades (jota manchega, extremeña, leonesa, catalana…) aunque la más reconocida es la aragonesa. Es una danza que se expresa a través del canto, el toque (guitarras, bandurrias, laúdes, la dulzaina, entre otros) y el baile.
Este último consiste en el movimiento de los pies punteando de punta y talón alternando con pequeños saltos que, en la vehemencia del baile pueden convertirse en características cabriolas o en saltos más ostentosos y pintorescos. En las manos llevan castañuelas que van tocando con los brazos arqueados y en alto moviéndose delante del cuerpo abajo y arriba al son de la música. Los hombres van siendo guiados por los pasos de sus compañeras en esta energética danza.
Ellas van vestidas con intrincados trajes compuestos por medias de algodón blancas, liguero, pololos, enaguas, falda (de color amarilo, verde, granate, morado o negro), refajo, camisa, pico de jotas, pañuelo, zapatilla de esparto, faltriquera, y chaleco. Ellos llevan calzón, chaqueta, chaleco, blusa, faja, pañuelo y ambos usan alpargatas de esparto.
Se trata de una danza popular que se practica en las Comunidades Autónomas españolas de Galicia, de Castilla y León y de Asturias. Es más conocida como baile tradicional gallego pero también hay piezas asturianas. Las primeras referencias a esta danza son a partir del siglo XVI, y su nombre viene de molinos (en gallego muíños).
Es un baile en parejas, aunque puede bailarse en círculo. En esta danza el protagonismo lo tiene el caballero puesto que le rinde homenaje a su acompañante con movimientos airados mientras ella se mueve más discretamente.
Hay muchas variantes como la riberana. La música suele estar representada por varios instrumentos entre los que destacan la gaita gallega, el bombo, el tamboril y el charrasco (parecido a la pandereta).

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